Blog dedicado a la fotografía de fauna, flora y paisajes. Todo ello con especial atención a la avifauna de las marismas del Guadalquivir, Doñana y su entorno.
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Aquí os presento a algunas de las pequeñas aves que podemos encontrar en Sierra Morena. Pese a su tamaño, estos paseriformes siempre hacen nuestras delicias con su ir y venir nervioso y sus plumajes y coloridos diversos. Son pequeños tesoros de la naturaleza...
Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)
Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)
Petirrojo (Erithacus rubecula)
Acentor común (Prunella modularis)
Dar las gracias a Vicente Pérez, que nos acogió en un enclave tan bello como éste y sin cuya amabilidad estas imágenes no hubieran sido posibles.
El cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) es un ave que de tamaño mediano (57-79 cm de envergadura y 27-35
cm de longitud). Como el resto de los halcones, presenta en vuelo cola y alas
puntiagudas. El macho adulto es de color castaño con manchas moteadas negras y con la cabeza y cola de color gris finalizando en una franja
subterminal negra. La parte inferior es ocrácea con moteado negro. La hembra
adulta es mayor y más moteada que el macho, con colores castaños tanto en la cabeza como en la cola.
Estas últimas presentan el obispillo de color gris.
El cernícalo es una rapaz diurna y fácil de observar. Prefiere un hábitat de campo abierto y matorral. Los cernícalos a menudo nidifican en grietas de rocas o edificios, siendo frecuente verlo en viejas construcciones en las zonas de campiña. En menor medida lo hacen también en huecos de árboles u ocupan nidos de córvidos y otras aves.
Cernícalo vulgar en constucción derruída.
Cuando caza en busca de presas, el cernícalo permanece en vuelo estacionario, casi inmóvil, entre 10 y 20 m de altura sobre el terreno, a esta forma de vuelo se le llama cerner, y da nombre a la especie. Cuando la presa aparece, se precipita en picado hacia ella. Suele alimentarse de pequeños mamíferos, sobre todo roedores, insectos ortópteros (saltamontes, cigarras, etc), reptiles, pájaros de pequeño tamaño, gusanos y anfibios. Debido a la importante presencia de roedores e insectos en su dieta, se trata de un buen aliado para el hombre y sus cultivos.
Cernícalo vulgar tras cazar un saltamontes.
El macho del cernícalo vulgar se diferencia del cernícalo primilla en que este último es de dorso pardo rojizo y sin manchas negras, con un color gris en la cabeza
más uniforme y por tener en la punta de la cola unas plumas centrales
que sobresalen. En las hembras la diferenciación es más complicada; aparte del color de las uñas,
(negras en el vulgar y blancas en el primilla), debemos fijarnos en el diseño de la cabeza, que suele ser menos contrastado en las hembras de primilla, con una bigotera
menos marcada y así como mejilla menos blanquecina.
Hembra de cernícalo vulgar en uno de los posaderos mas habituales para la especie.
El cernícalo es una especie relativamente acostumbrada a convivir con el hombre, y que cada vez mas es frecuente encontrar incluso en grandes ciudades. Prueba de la adaptación a las nuevas situaciones de esta especie son los casos de anidamiento en balcones o terrazas de viviendas habitadas. Aqui os dejo un par de casos:
- Cría de cernícalos vulgares en Lisboa (Portugal): recogido por varios noticieros del país, pudo seguirse la evolución de las crías por webcam y en facebook alcanzó casi los 15.000 seguidores.
- Otro caso de cría en una jardinera en un piso de una ciudad española.
Como podéis comprobar el cernícalo es una pequeña rapaz que nos sorprende a menudo en las ciudades y que nos acerca un poco más a esa naturaleza cada vez más alejada de las grandes urbes y que tanto echamos de menos los que disfrutamos de ella.
El águila culebrera es una rapaz relativamente grande, con unos entre 62 a 70 cm de longitud, y 166 a 188 cm de
envergadura (practicamente lo mismo que una garza real), siendo los machos más pequeños que las hembras. El pardo del dorso contrasta con el blanco con motas oscuras de las partes
inferiores. Las alas son largas y anchas.
Presenta cola bandeada, de extremo recto, y cabeza ancha con capuchón
oscuro hasta el pecho predominante en la mayoría de ejemplares. Los ojos tienen iris color amarillo anaranjado, y su disposición
es más frontal que en otras rapaces diurnas, lo que hace recordar a la cabeza de búhos y otras especies nocturnas.
Aqui tenéis una muestra de imágenes en las que esa luz mágica nos
envuelve y baña a nuestros protagonistas. Son momentos especiales tanto
por las imágenes conseguidas como por lo efímero del momento.
Inicio este blog con la crónica de una sesión fotográfica por las marismas del Guadarquivir que, pese a las escasas lluvias de este año siguen demostrando la gran diversidad de avifauna que albergan y su importancia ecológica.
El comienzo de la jornada se iniciaba con esta garza real que, sintiéndose camuflada entre los carrizos permanecía inmóvil y agazapada.
Garza real (Ardea cinerea)
Poco a poco las aves iban saliendo al paso en un día en el que el tiempo cambiante con frecuentes variaciones de iluminación ponía a prueba la habilidad para adaptar cada toma a las condiciones de luz de cada momento. Un ruiseñor bastardo, especie bastante difícil de visualizar pese a su potente canto surgía de la vegetación breves segundos antes de volver a desaparecer.
Ruiseñor bastardo (Cettia cetti)
Esta garceta grande, de las garzas más escasas que se pueden dejar ver por las marismas, permanecía reposando a cierta distancia de nosotros.
Garceta grande (Egretta alba)
Los grandes protagonistas del día fueron los trigueros, que con su bonito y descarado canto nos permitieron inmortalizarlos en numerosas ocasiones.
Triguero (Miliaria calandra)
Triguero (Miliaria calandra)
Pudimos observar entre un abundante grupo de garcillas buelleras a este individuo que nada más verlo nos llamó la atención por la coloración de su plumaje. Pensamos que podía ser debido a que fuera manchada con alguna pintura o sustancia química de las utilizadas habitualmente por los agricultores en sus campos. Cabe decir que el resultado es cuanto menos curioso, aunque desconocemos la suerte que sufriría el ave.
Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)
Este milano negro hizo un par de vuelos sobre nosotros mostrando cierta curiosidad.
Milano negro (Milvus migrans)
Las lavanderas voyeras volaban de un lugar a otro aunque se mostraban recelosas a la hora de fotografiarlas.
Lavandera boyera (Motacilla flava)
Los flamencos ocupaban las zonas con mayor cantidad de agua de las marismas, haciendo difícil su fotografía debido a las fuertes luces que ya reinaban a esas horas.
Flamenco común (Phoenicopterus ruber)
Al final de la jornada nos encontramos con este morito que se mostró bastante confiado aunque el lugar donde reposaba no resultaba demasiado fotogénico.